El 7 de octubre del 2024, un año después de la escalada genocida contra el Pueblo palestino, la Red Universitaria por Palestina (RUxP) publicó un llamamiento para exigir a nuestro gobierno e instituciones ir más allá de las declaraciones y romper relaciones diplomáticas, comerciales y cualquier tipo de cooperación con el Estado, las instituciones y las empresas israelíes. Pensábamos que sólo con un estricto cumplimiento del derecho internacional y medidas de boicot como las impuestas para acabar con el apartheid sudafricano se podría detener el exterminio, el genocidio, el ecocidio, el borrado físico e histórico anunciado repetidamente y ejecutado coherentemente por la potencia ocupante.
Dos años después de ese llamamiento y tres desde el comienzo de la intensificación del genocidio, el sufrimiento infligido al Pueblo palestino sigue más allá de cualquier límite humanamente soportable. La crueldad de la hambruna calculada, el avance programado de la limpieza étnica en Cisjordania, las agresiones contra Irán o Líbano y la impunidad con la que Israel y sus socios ofician ese culto a la muerte muestran que el proyecto sionista de construir el Gran Israel exterminando cualquier resistencia no es sólo un proyecto israelí. La política de tierra quemada no es una anomalía neocolonial en Asia Occidental sino el resultado último de la expansión supremacista de Occidente. Los gobiernos de las distintas potencias, incluyendo el gobierno de España, mantienen e incluso abren nuevos acuerdos con Israel.
La escalada genocida en Gaza evidencia una crisis sistémica del capitalismo y no puede abordarse separada de otros acontecimientos como el secuestro del presidente de Venezuela, el asedio contra Cuba, la invasión del Líbano, la guerra contra Irán, las ejecuciones extrajudiciales o las amenazas a nuestro país. Esa crisis se plasma en el ataque frontal a las instituciones del derecho internacional y en la sustitución —ahora explícita— de la dominación mediante normas por el recurso a la fuerza unilateral: destruir y exterminar como único ethos de un poder reducido a su capacidad de dar muerte.
Hoy, en tiempos de censura, guerra contra las palabras y escalada represiva, seguimos convencidas de que el genocidio palestino marca un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Estamos más convencidas, no porque no haya habido o no se estén perpetrando ahora mismo otros genocidios, sino porque este es el primer genocidio retransmitido en directo por víctimas y verdugos; porque visibiliza la responsabilidad y la complicidad europeas; porque la histórica capacidad de resistencia del Pueblo palestino ha desenmascarado la lógica colonial y bélica de Occidente.
Vivimos en un mundo en transición lleno de incertidumbres, trampas y contradicciones, pero también ante un fenómeno que nos interpela: la israelización de Occidente y la palestinización del mundo.
El infame y sociópata rearme europeo, la escalada bélica contra Asia Occidental, las constantes amenazas de la administración estadounidense a cualquier gobierno que moleste a sus “negocios” o se oponga al consiguiente saqueo de recursos, la indolencia cómplice y corresponsable de la UE con sus socios israelíes, la manipulación de las “crisis” económicas, migratorias y ecológicas para desestabilizar gobiernos, aterrorizar poblaciones y paralizar la respuesta social organizada, el entramado del capital anglo-sionista inserto en todas las economías occidentales que condiciona cualquier decisión política, la fascistización de las políticas —y las sociedades— en unas democracias liberales que vuelven a elegir orden antes que cultivar justicia… son solo algunos rasgos del momento histórico que vivimos. El rasgo fundamental es la producción masiva —y rentable— de cadáveres.
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Esta carta no busca recoger firmas. La aceleración con la que caminamos hacia la misma barbarie —que muchos de nuestros pueblos hermanos del Sur global llevan tanto tiempo sufriendo— nos interpela. Os proponemos dar un paso más allá de las acciones simbólicas que obligue a nuestros gobiernos a abandonar la demagogia y cumplir con actos.
Os pedimos que la difundáis. Que organicéis reuniones y sesiones de debate de las que salgan acciones coordinadas. Que, tomando como eje el genocidio palestino, dediquéis más espacio y tiempo juntas a desentrañar las lógicas neoliberales que destruyen nuestros entornos y toda posibilidad de vida digna. Que este texto sirva de catalizador para:
- Defender el derecho legítimo del Pueblo palestino a resistir por cualquier medio a la colonización, tal y como expuso la resolución de NNUU 37/43.
- Defender nuestro derecho a defender los derechos del Pueblo palestino sin ser criminalizados y acusados de antisemitismo y/o terrorismo; desmontando la falsa identificación del antisionismo con el antisemitismo.
- Defender nuestros propios derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales en peligro de extinción.
- Defender nuestro derecho a exigir de nuestro Estado y sus instituciones un cumplimiento estricto y riguroso de las obligaciones dictadas por el derecho internacional.
- Reflexionar sobre la íntima conexión existente entre los poderes criminales que violan esos derechos allí, los roban aquí y se lucran con ello en todas partes.
Os proponemos debatir y coordinar acciones sobre las evidencias que se expusieron en el Tribunal de los Pueblos sobre la Complicidad con el Genocidio Palestino en el Estado Español (TPCGP-25) durante las sesiones celebradas el 28 y 29 de noviembre de 2025. Después de seis meses de investigación en siete áreas temáticas —empresas, ciencia y universidades, educación, cultura, sanidad, deporte, medios de comunicación, comercio de armas, tecnología, represión…-–, el Tribunal de los Pueblos resolvió:
- Que el exterminio del Pueblo palestino no sería posible sin la colaboración y/o complicidad de gobiernos, empresas y organizaciones del Estado español que obtienen beneficios políticos y económicos de esta colaboración con Israel;
- Que esas mismas empresas e instituciones están implicadas en las políticas de expulsión, desahucio, contaminación, destrucción de hábitats o explotación de personas y recursos en nuestro país;
- Que nadie es neutral ante un genocidio y menos aún la ciencia, pues no existe la equidistancia en un mundo en el que el principal mecanismo de obtención de beneficios es la guerra, la dominación colonial, la destrucción, el saqueo y el exterminio —aquí podéis encontrar una síntesis de 15 puntos para el debate.
Sabemos que el genocidio palestino no comenzó el 7 de octubre de 2023, pero estamos convencidas de que esa fecha ha marcado un punto de inflexión para toda la humanidad. Palestina es el espejo que nos muestra el mundo en el que vivimos. La causa palestina compendia todos los deberes y compromisos a los que no podemos renunciar sin dejar de ser humanos. En esa causa convergen los principios de autodeterminación, libertad, igualdad, justicia y solidaridad. Esa causa concentra la historia de todas las luchas contra el colonialismo, el imperialismo y su barbarie.
En la historia de ese colonialismo en irreversible descomposición, la arquitectura criminal del sionismo sólo es “excepcional” por su visibilidad, por su impunidad y por la valiosa ayuda de sus ideólogos, cómplices, colaboradores y beneficiarios. Israel es el extremo monstruoso de la monstruosa normalidad del capitalismo caníbal, que ya sólo puede acumular beneficios administrando daños masivos con dosis crecientes de sadismo. Con su exhibición de muerte, Israel exige normalizar y asimilar las mismas raíces de la lógica del saqueo extractivista: el genocidio, el ecocidio, el cinismo neoliberal y la especulación necropolítica. Es la pura condensación de esa matriz soberana que ha hecho “normal” la necesidad de borrar toda señal de vida palestina —física, química, política, orográfica, ambiental, arquitectónica, literaria, lingüística…— y toda evidencia —pasada, presente y futura— del exterminio.
En pleno siglo XXI, contra el culto a la muerte de un proyecto capitalista que sólo promete destrucción porque ya ha destruido todas sus promesas anteriores, hemos de multiplicar las formas de resistencia y la solidaridad internacionalista. La independencia no se negocia. La autodeterminación no se negocia. El retorno no se negocia. La libertad y la justicia no se negocian. Nuestro derecho colectivo a una vida digna no se negocia. Sólo se negocia el cómo. En Palestina ocupada y dondequiera que estemos leyendo esto.
Las élites del planeta han devenido sionistas. Las poblaciones hemos de devenir resistencia. La respuesta internacionalista llegará desde cada calle, cada plaza, cada escuela, cada puerto, cada fábrica, cada hospital, cada barrio, cada esquina, cada rincón, cada orilla, cada montaña.
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Lo que podemos hacer
1. La comunidad científica e investigadora debe conocer las consecuencias de establecer colaboraciones con instituciones, organismos y empresas israelíes, así como comprometerse a no desarrollar tecnología de doble uso para la guerra o que facilite en cualquiera de sus dimensiones el genocidio del Pueblo palestino. Discutamos, redactemos y publiquemos comunicados con estos compromisos.
2. El genocidio palestino sigue. El apagón mediático quiere aislarnos de toda responsabilidad. Organicemos debates, reuniones, exposiciones, podcasts o cualquier otra acción para difundir lo que ocurre en estos momentos en Palestina. Compartamos, comuniquemos, socialicemos y actuemos.
3. La tecnología actual permite que rompamos nuestra relación con el mundo. Los acontecimientos nos parecen lejanos. Las víctimas se convierten primero en daños colaterales, luego en números, y el mundo desaparece dentro de las pantallas. Denunciemos los sesgos de los algoritmos en relación a la violación de los derechos humanos de las palestinas y los palestinos.
4. La burocratización en la que están envueltas nuestras instituciones les permite esconder su responsabilidad en la producción de víctimas. Los principios con los que dicen regirse y que se expresan en una infinidad de normas —estatutos, procedimientos, reglamentos… ocultan la falta de principios. Todo lo que se expresa en normas abstractas es “interpretable”. Obliguemos a nuestras instituciones y empresas a comprometerse efectivamente con políticas de derechos humanos que se concreten en romper cualquier vínculo o cooperación con instituciones o empresas israelíes. No nos cansemos de exigir a las oficinas de transparencia de nuestras instituciones la información debida sobre las cláusulas de derechos humanos aplicadas a Israel.
5. La defensa de los derechos humanos en Palestina ocupada acarrea acusaciones automáticas de antisemitismo. Universidades, organizaciones y personas de la sociedad civil siguen siendo denunciadas de forma sistemática por el lobby sionista ACOM. Vivimos y trabajamos en instituciones cada vez más inseguras para el pensamiento y la defensa de los valores humanos. Cada acto de solidaridad con Palestina, en defensa de los derechos humanos o del derecho internacional se convierte en un acto “antisemita”. Organicemos y elaboremos materiales pedagógicos que ayuden a defendernos de estas acusaciones.
6. Pidamos a nuestro gobierno que haga efectivo el reconocimiento del Estado palestino implicándose en acciones educativas, culturales y jurídicas que protejan los derechos del Pueblo palestino.
7. En nuestro puesto de trabajo, pidamos información sobre las cláusulas de contratación para comprobar si existe alguna empresa o institución implicada con el genocidio o la violación de los derechos del Pueblo palestino.
8. Sumémonos activamente a las campañas de boicot a los productos y empresas cómplices o beneficiarias del apartheid y el genocidio del Pueblo palestino, de la farmacéutica TEVA a Carrefour, de la química ICL a Inditex.
9. Denunciemos, en fin, todas y cada una de las formas de complicidad con el Estado genocida. Podéis enviar cualquier información sobre la cooperación de las instituciones, empresas u organismos españoles con el genocidio del Pueblo palestino a ruxp@tribunaldelospueblos.org
Todo eso y mucho más, en todo momento y lugar, con un objetivo justo, claro, concreto, legítimo. La intifada global, cada revuelta que clama por una paz con justicia, la desobediencia civil generalizada… las formas de resistencia son infinitas. Sabemos que puede y debe hacerse más. Hagámoslo. Compartámoslo. Hagamos que llegue a Palestina.
No hay paz sin justicia. Contra la barbarie supremacista. Por un mundo descolonizado
🇵🇸
رسالة من الأكاديميين من أجل عالم بدون استعمار
في أي لحظة، يمكن أن تصبح أيّ مكان مثل غزة
رابط الرسالة
🇵🇸
نامهایازدانشگاهیانبهجهانیعاری از استعمار
هرلحظهوهرجاممکناستغزهباشد
لینک به نامه
🇵🇸
LETTER from academia: Calling for a decolonised world
At any moment, any place could be Gaza
On 7 October 2024, one year after the genocidal escalation against the Palestinian people, the University Network for Palestine (RUxP) issued a call demanding that our government and institutions go beyond mere statements and sever diplomatic and trade relations, as well as any form of cooperation, with the Israeli state, its institutions and companies. We believed that extermination, genocide, ecocide, physical and historical erasure —as repeatedly announced and consistently carried out by the occupying power— could only be halted only through strict compliance with international law and boycott measures such as those imposed to end apartheid in South Africa.
Two years after that appeal and three years since the escalation of the genocide began, the suffering inflicted on the Palestinian people continues to exceed any humanly bearable limit. The cruelty of calculated starvation, the systematic advance of ethnic cleansing in the West Bank, the attacks on Iran and Lebanon, and the impunity with which Israel and its allies practice this cult of death show that the Zionist project to build Greater Israel by exterminating any resistance is not just an Israeli project. Scorched-earth policies are not a neo-colonial anomaly in Western Asia but rather the ultimate result of the West’s supremacist expansion. The governments of various powers —including the Spanish government— are maintaining and even entering into new agreements with Israel.
The escalation of genocide in Gaza highlights a systemic crisis of capitalism and cannot be addressed in isolation from other events such as the kidnapping of the Venezuelan President, the blockade against Cuba, the invasion of Lebanon, the war against Iran, extrajudicial executions or threats against our country. This crisis is reflected in the head-on attack on the institutions of international law and in the —now explicit— replacement of rule by law with the use of unilateral force: destruction and extermination as the sole ethos of a power reduced to its capacity to kill.
In current times of censorship, war on words and escalating repression, we remain convinced that the Palestinian genocide marks a turning point in the history of humanity. We are all the more convinced, not because there have not been —are not currently being perpetrated— other genocides, but because this is the first genocide to be broadcast live by both victims and perpetrators; because it lays bare European responsibility and complicity; and because Palestinians’ historic resistance has unmasked Western colonial and war-mongering rationale.
We live in a world in transition, full of uncertainties, pitfalls and contradictions, but we are also faced with a phenomenon that challenges us: the ‘Israelisation’ of the West and the ‘Palestinisation’ of the world.
The infamous and sociopathic European rearmament drive; the military escalation against West Asia; the constant threats from the US administration against any government that interferes with its ‘business’ or opposes the resulting plundering of resources; the EU’s complicity and collaboration with its Israeli partners; the manipulation of economic, migratory and ecological ‘crises’ to destabilise governments, terrorise populations and paralyse organised social resistance; the Anglo-Zionist capitalist network embedded in all Western economies that dictates every political decision; fascistisation of policies —and societies— in liberal democracies that once again prioritise ‘order’ over the pursuit of justice… these are just some features of the historical moment we are living through. Its main feature is mass —and profitable— production of corpses.
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This letter is not intended to collect signatures. The speed with which we are heading towards the very same barbarity —which many of our sister peoples in the Global South have been enduring for so long— compels us to act. We propose going a step further than symbolic gestures to force our governments to abandon demagoguery and take concrete action.
We ask you all to spread the word, organise meetings and discussion sessions that lead to coordinated action. To focus on the Palestinian genocide and devote more time and space together to unravel the neoliberal logic that is destroying our communities and any possibility of a dignified life. May this text serve as a catalyst to:
- Defend Palestinians’ legitimate right to resist colonisation by any means, as set out in UN resolution NNUU 37/43.
- Defend our right to defend Palestinian people’s rights without being criminalised and accused of anti-Semitism and/or terrorism; and to debunk the false equation of anti-Zionism with anti-Semitism.
- Defend our own economic, social, cultural and environmental rights, which are under threat of extinction.
- Defend our right to demand that our State and its institutions strictly and rigorously comply with the obligations laid down by international law.
- To reflect on the close connection between the criminal forces that violate those rights there, steal them here and profit everywhere.
We propose that we discuss and coordinate actions based on the evidence presented at the People’s Tribunal on Complicity with the Palestinian Genocide in the Spanish State (TPCGP-25) on 28 and 29 November 2025. Following six months of investigation across seven areas —business and arms trade; science, universities and education; healthcare; culture and sport; media; technology and repression— the People’s Tribunal ruled that
- the extermination of the Palestinian people would not be possible without the collaboration and/or complicity of Spanish authorities, companies and organisations that derive political and economic profits from collaborating with Israel;
- those same entities are involved in policies of expulsion, eviction, pollution, habitat destruction and the exploitation of people and resources in our country;
- no one can remain neutral in the face of genocide, least of all science, for there is no such thing as impartiality in a world where the main means of generating profit is war, colonial domination, destruction, plunder and extermination —here you will find a 15-point summary for the debate.
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We know that the Palestinian genocide did not start on 7 October 2023, but we are convinced that this date marked a turning point for all of humanity. Palestine is the mirror that shows us the world where we live. The Palestinian cause encapsulates all duties and commitments that we cannot avoid without ceasing to be human. The principles of self-determination, freedom, equality, justice and solidarity converge in this cause. It embodies the history of all struggles against colonialism, imperialism and their barbarism.
In the history of this colonialism in irreversible decay, the criminal architecture of Zionism is “exceptional” only because of its visibility, its impunity, and the valuable assistance of its ideologues, accomplices, collaborators, and beneficiaries. Israel is the monstrous extreme of the monstrous normality of cannibalistic capitalism, which can now only accumulate profits by inflicting massive harm with increasing doses of sadism. Through its lethal display, Israel demands the normalization and assimilation of the very roots of the logic of extractivist plunder: genocide, ecocide, neoliberal cynicism, and necropolitical speculation. It is the pure distillation of the sovereign matrix that has made “normal” the need to erase every trace of Palestinian life —physical, chemical, political, topographical, environmental, architectural, literary, linguistic…— and all —past, present, and future— evidence of extermination.
Well into the 21st century, in the face of the death cult of a capitalist project that promises nothing but destruction —because it has already destroyed all its previous promises— we must expand the forms of resistance and internationalist solidarity. Independence is not negotiable. Self-determination is not negotiable. Return is not negotiable. Freedom and justice are not negotiable. Our collective right to a life of dignity is not negotiable. Only the “how” is negotiable. In occupied Palestine and wherever we may be reading this.
The world’s elites have become Zionists. We, the people, must become the resistance. The internationalist response will come from every street, every square, every school, every port, every factory, every hospital, every neighborhood, every corner, every nook and cranny, every riverbank, every mountain.
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What we can do
1. The scientific and research community must be aware of the consequences of joining partnerships with Israeli institutions, organisations and companies, and must undertake not to develop dual-use technology for military purposes or technology that facilitates, in any way, the genocide of the Palestinian people. Let us discuss, draft and publish statements setting out these commitments.
2. The genocide against the Palestinians continues. Media blackouts aim to shield us from any sense of responsibility. Let’s organise debates, meetings, exhibitions, podcasts or any other initiatives to raise awareness of what is happening in Palestine right now. Let’s share, communicate, socialise and take action.
3. Today’s technology pushes us to sever our connection with the world. Events seem distant to us. Victims first become collateral damage, then mere numbers, and the world disappears behind our screens. Let us denounce the biases in algorithms regarding the violation of the human rights of Palestinian women and men.
4. The bureaucratisation that pervades our institutions allows them to conceal their responsibility for harm and death production. The principles by which they claim to be governed —and which are set out in a myriad of rules, statutes, procedures and regulations— mask a lack of principles. Everything expressed in abstract rules is ‘open to interpretation’. Let us compel our institutions and companies to commit effectively to human rights policies and sever all ties or cooperation with Israeli institutions or companies. Let us never tire of demanding that of our institutions’ transparency offices provide the necessary information on human rights provisions applicable to Israel.
5. Defending human rights in occupied Palestine automatically leads to accusations of anti-Semitism. Universities, organisations and members of civil society continue to be systematically denounced by the Zionist lobby ACOM. We live and work in institutions that are becoming increasingly unsafe for free thought and the defense of human values. Every act of solidarity with Palestine, in defense of human rights or international law, is turned into an ‘anti-Semitic’ act. Let us organise and produce pedagogic materials to help us defend ourselves collectively against these accusations.
6. Let us call on our government to give practical effect to its recognition of the Palestinian State by engaging in educational, cultural and legal initiatives that protect the rights of the Palestinian people.
7. At our workplace, let us ask for information about terms of contracts to check whether any company or institution is involved in genocide or the violation of the rights of the Palestinian people.
8. Let us actively join the campaigns to boycott products and companies that are complicit in, or benefit from, apartheid and the genocide of the Palestinian people, from pharmaceutical TEVA to Carrefour, from the chemicals firm ICL to Inditex.
9. Let us, in short, denounce each and every form of complicity with the genocidal state. Any information regarding the cooperation of Spanish institutions, companies or organisations with the genocide of the Palestinian people can be sent to ruxp@tribunaldelospueblos.org
All that and much more, anytime, anywhere, with a just, clear, specific and legitimate aim. The global intifada, every uprising that calls for peace with justice, widespread civil disobedience… the forms of resistance are endless. We know that more can and must be done. Let’s do it. Let’s share it. Let’s make sure it reaches Palestine.
There can be no peace without justice. Against supremacist barbarism. For a decolonised world
🇵🇸
LETTERA dall’università, per un mondo decolonizzato
In qualunque momento, qualunque luogo può essere Gaza
Il 7 ottobre 2024, un anno dopo l'escalation genocida contro il Popolo palestinese, la Rete Universitaria per la Palestina dello stato spagnolo (RUxP) ha pubblicato un appello per esigere dal nostro governo e dalle nostre istituzioni di andare oltre le dichiarazioni e rompere le relazioni diplomatiche, commerciali e qualsiasi tipo di cooperazione con lo Stato, le istituzioni e le aziende israeliane. Pensavamo che solo con uno stretto rispetto del diritto internazionale e con misure di boicottaggio come quelle imposte per porre fine all'apartheid sudafricano si sarebbe potuto fermare lo sterminio, il genocidio, l'ecocidio, la cancellazione fisica e storica ripetutamente annunciata e coerentemente eseguita dalla potenza occupante.
Due anni dopo quell'appello e tre dall'inizio dell'intensificazione del genocidio, la sofferenza inflitta al Popolo palestinese continua ben oltre qualsiasi limite umanamente sopportabile. La crudeltà della carestia calcolata, l'avanzamento programmato della pulizia etnica in Cisgiordania, le aggressioni contro l'Iran o il Libano e l'impunità con cui Israele e i suoi partner officiano quel culto della morte mostrano che il progetto sionista di costruire la Grande Israele sterminando qualsiasi resistenza non è solo un progetto israeliano. La politica della terra bruciata non è un'anomalia neocoloniale in Asia Occidentale ma il risultato ultimo dell'espansione suprematista dell'Occidente. I governi delle diverse potenze, tra cui quello spagnolo, mantengono e persino aprono nuovi accordi con Israele.
L’escalation genocida a Gaza evidenzia una crisi sistemica del capitalismo e non può essere affrontata separatamente da altri avvenimenti quali il sequestro del presidente del Venezuela, l’assedio contro Cuba, l’invasione del Libano, la guerra contro l’Iran, le esecuzioni extragiudiziali o le minacce alla Spagna. Tale crisi si concretizza nell’attacco frontale alle istituzioni del diritto internazionale e nella sostituzione — ormai esplicita — del dominio attraverso le norme con il ricorso alla forza unilaterale: distruggere e sterminare come unico ethos di un potere ridotto alla sua capacità di infliggere la morte.
Oggi, in tempo di censura, di guerra contro le parole e di escalation repressiva, restiamo convinte che il genocidio palestinese segni un punto di svolta nella storia dell’umanità. Ne siamo ancora più convinte, non perché non ci siano stati o non si stiano perpetrando proprio in questo momento altri genocidi, ma perché questo è il primo genocidio trasmesso in diretta dalle vittime e dai carnefici; perché mette in luce la responsabilità e la complicità europee; perché la storica capacità di resistenza del popolo palestinese ha smascherato la logica coloniale e bellica dell’Occidente.
Viviamo in un mondo in transizione, pieno di incertezze, insidie e contraddizioni, ma anche di fronte a un fenomeno che ci riguarda e ci chiama all’azione: l’israelizzazione dell’Occidente e la palestinizzazione del mondo.
Il famigerato e sociopatico riarmo europeo, l’escalation bellica contro l’Asia occidentale, le continue minacce dell’amministrazione statunitense a qualsiasi governo che ostacoli i suoi «affari» o si opponga al conseguente saccheggio delle risorse, l’indolenza complice e corresponsabile dell’UE nei confronti dei suoi partner israeliani, la manipolazione delle «crisi» economiche, migratorie ed ecologiche per destabilizzare i governi, terrorizzare le popolazioni e paralizzare la risposta sociale organizzata, la rete del capitale anglo-sionista inserita in tutte le economie occidentali che condiziona qualsiasi decisione politica, la fascistizzazione delle politiche — e delle società — in democrazie liberali che scelgono nuovamente l’ordine piuttosto che coltivare la giustizia… sono solo alcuni tratti del momento storico che stiamo vivendo. La caratteristica fondamentale è la produzione massiccia — e redditizia — di cadaveri.
Questa lettera non punta a raccogliere firme. La rapidità con cui ci stiamo avviando verso la stessa barbarie — che molti dei nostri popoli fratelli del Sud del mondo subiscono ormai da tanto tempo — ci chiama all’azione. Vi proponiamo di andare un passo oltre i gesti simbolici, per costringere i nostri governi ad abbandonare la demagogia e passare ai fatti.
Vi chiediamo di diffonderla. Di organizzare incontri e dibattiti da cui scaturiscano azioni coordinate. Di dedicare, prendendo come punto di riferimento il genocidio palestinese, più spazio e tempo insieme per smascherare le logiche neoliberiste che distruggono i nostri ambienti e ogni possibilità di vita dignitosa. Che questo testo funga da catalizzatore per:
• Difendere il legittimo diritto del popolo palestinese a resistere con ogni mezzo alla colonizzazione, come sancito dalla risoluzione 37/43 delle Nazioni Unite.
• Difendere il nostro diritto di difendere i diritti del popolo palestinese senza essere criminalizzati e accusati di antisemitismo e/o terrorismo; smontando la falsa equiparazione tra antisionismo e antisemitismo.
• Difendere i nostri diritti economici, sociali, culturali e ambientali, che rischiano di scomparire.
• Difendere il nostro diritto di esigere dal nostro Stato e dalle sue istituzioni il rispetto rigoroso e scrupoloso degli obblighi sanciti dal diritto internazionale.
• Riflettere sullo stretto legame esistente tra le forze criminali che violano tali diritti là, li sottraggono qui e ne traggono profitto ovunque.
Vi proponiamo di discutere e coordinare azioni sulla base delle prove presentate al Tribunale dei Popoli sulla complicità nel genocidio palestinese nello Stato spagnolo (TPCGP-25) durante le sessioni tenutesi a Madrid il 28 e 29 novembre 2025. Dopo sei mesi di indagini in sette aree tematiche —imprese, scienza e università, istruzione, cultura, sanità, sport, mezzi di comunicazione, commercio di armi, tecnologia, repressione…—, il Tribunal de los Pueblos ha deliberato:
• Che lo sterminio del popolo palestinese non sarebbe possibile senza la collaborazione e/o la complicità di governi, imprese e organizzazioni dello Stato spagnolo che traggono vantaggi politici ed economici da questa collaborazione con Israele;
• Che quelle stesse imprese e istituzioni sono coinvolte nelle politiche di espulsione, sfratto, inquinamento, distruzione degli habitat o sfruttamento delle persone e delle risorse nel nostro Paese;
• Che nessuno è neutrale di fronte a un genocidio e men che meno la scienza, poiché non esiste l’equidistanza in un mondo in cui il principale meccanismo per ottenere profitti è la guerra, il dominio coloniale, la distruzione, il saccheggio e lo sterminio — qui potete tovare una sintesi in 15 punti per il dibattito.
Sappiamo che il genocidio palestinese non è iniziato il 7 ottobre 2023, ma siamo convinte che quella data abbia segnato una svolta per l’intera umanità. La Palestina è lo specchio che ci mostra il mondo in cui viviamo. La causa palestinese racchiude in sé tutti i doveri e gli impegni a cui non possiamo rinunciare senza smettere di essere umani. In quella causa convergono i principi di autodeterminazione, libertà, uguaglianza, giustizia e solidarietà. Quella causa racchiude la storia di tutte le lotte contro il colonialismo, l’imperialismo e la loro barbarie.
Nella storia di quel colonialismo in irreversibile decomposizione, l’architettura criminale del sionismo è «eccezionale» solo per la sua visibilità, per la sua impunità e per il prezioso aiuto dei suoi ideologi, complici, collaboratori e beneficiari. Israele è l’estremo mostruoso della mostruosa normalità del capitalismo cannibale, che ormai può accumulare profitti solo infliggendo danni massicci con dosi crescenti di sadismo. Con la sua esibizione di morte, Israele esige di normalizzare e assimilare le stesse radici della logica del saccheggio estrattivista: il genocidio, l’ecocidio, il cinismo neoliberista e la speculazione necropolitica. È la pura condensazione di quella matrice sovrana che ha reso «normale» la necessità di cancellare ogni traccia di vita palestinese — fisica, chimica, politica, orografica, ambientale, architettonica, letteraria, linguistica… — e ogni prova — passata, presente e futura — dello sterminio.
In pieno XXI secolo, contro il culto della morte di un progetto capitalista che promette solo distruzione perché ha già distrutto tutte le sue promesse precedenti, dobbiamo moltiplicare le forme di resistenza e la solidarietà internazionalista. L’indipendenza non si negozia. L’autodeterminazione non si negozia. Il ritorno non si negozia. La libertà e la giustizia non si negoziano. Il nostro diritto collettivo a una vita dignitosa non è negoziabile. Si negozia solo il come. Nella Palestina occupata e ovunque ci troviamo a leggere queste righe.
Le élite del pianeta sono diventate sioniste. Noi, i popoli, dobbiamo diventare resistenza. La risposta internazionalista arriverà da ogni strada, ogni piazza, ogni scuola, ogni porto, ogni fabbrica, ogni ospedale, ogni quartiere, ogni angolo, ogni anfratto, ogni riva, ogni montagna.
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Quello che possiamo fare:
1. La comunità scientifica e di ricerca deve essere consapevole delle conseguenze derivanti dall’instaurazione di collaborazioni con istituzioni, organismi e aziende israeliane, nonché impegnarsi a non sviluppare tecnologie a duplice uso a fini bellici o che facilitino, in qualsiasi modo, il genocidio del popolo palestinese. Discutiamo, redigiamo e pubblichiamo comunicati che contengano questi impegni.
2. Il genocidio palestinese continua. Il silenzio dei media vuole isolarci da ogni responsabilità. Organizziamo dibattiti, incontri, mostre, podcast o qualsiasi altra iniziativa per diffondere ciò che sta accadendo in questo momento in Palestina. Condividiamo, comunichiamo, diffondiamo e agiamo.
3. La tecnologia attuale ci permette di rompere il nostro legame con il mondo. Gli avvenimenti ci sembrano lontani. Le vittime diventano prima danni collaterali, poi numeri, e il mondo scompare dietro gli schermi. Denunciamo i pregiudizi degli algoritmi in relazione alla violazione dei diritti umani delle palestinesi e dei palestinesi.
4. La burocratizzazione in cui sono avvolte le nostre istituzioni permette loro di nascondere la propria responsabilità nella creazione di vittime. I principi a cui dicono di attenersi e che si esprimono in una miriade di norme — statuti, procedure, regolamenti… — nascondono la mancanza di principi. Tutto ciò che si esprime in norme astratte è «interpretabile». Obblighiamo le nostre istituzioni e le nostre imprese a impegnarsi concretamente in politiche a favore dei diritti umani che si concretizzino nella rottura di qualsiasi legame o cooperazione con istituzioni o imprese israeliane. Non stanchiamoci di esigere dagli uffici per la trasparenza delle nostre istituzioni le informazioni dovute sulle clausole relative ai diritti umani applicate a Israele.
5. La difesa dei diritti umani nella Palestina occupata comporta accuse automatiche di antisemitismo. Università, organizzazioni e persone della società civile continuano a essere denunciate sistematicamente dalla lobby sionista ACOM. Viviamo e lavoriamo in istituzioni sempre più insicure per il pensiero e la difesa dei valori umani. Ogni atto di solidarietà con la Palestina, in difesa dei diritti umani o del diritto internazionale, si trasforma in un atto «antisemita». Organizziamoci ed elaboriamo materiali didattici che ci aiutino a difenderci da queste accuse.
6. Chiediamo al nostro governo di rendere effettivo il riconoscimento dello Stato palestinese impegnandosi in azioni educative, culturali e giuridiche che tutelino i diritti del popolo palestinese.
7. Sui nostri posti di lavoro chiediamo informazioni sulle clausole contrattuali per verificare se vi siano aziende o istituzioni coinvolte nel genocidio o nella violazione dei diritti del popolo palestinese.
8. Uniamoci attivamente alle campagne di boicottaggio dei prodotti e delle aziende complici o beneficiarie dell’apartheid e del genocidio del popolo palestinese, dalla farmaceutica TEVA a Carrefour, dalla chimica ICL a Inditex.
9. Denunciamo, infine, ogni singola forma di complicità con lo Stato genocida. Potete inviare qualsiasi informazione sulla collaborazione di istituzioni, aziende o organismi spagnoli con il genocidio del popolo palestinese all’indirizzo ruxp@tribunaldelospueblos.org
Tutto questo e molto altro ancora, in ogni momento e in ogni luogo, con un obiettivo giusto, chiaro, concreto e legittimo. L’intifada globale, ogni rivolta che invoca una pace giusta, la disobbedienza civile generalizzata… le forme di resistenza sono infinite. Sappiamo che si può e si deve fare di più. Facciamolo. Condividiamolo. Facciamo in modo che giunga in Palestina.
Non c'è pace senza giustizia. Contro la barbarie suprematista. Per un mondo decolonizzato
🇵🇸
CARTA des de l'acadèmia per un món descolonitzat
En qualsevol moment, qualsevol lloc pot ser Gaza
El 7 d'octubre del 2024, un any després de l'escalada genocida contra el Poble palestí, la Xarxa Universitària per Palestina (RUxP) va publicar una crida per a exigir al nostre govern i institucions anar més enllà de les declaracions i trencar relacions diplomàtiques, comercials i qualsevol tipus de cooperació amb l'Estat, les institucions i les empreses israelianes. Pensàvem que només amb un estricte compliment del dret internacional i mesures de boicot com les imposades per a acabar amb l'apartheid sud-africà es podria detindre l'extermini, el genocidi, l'ecocidi, l'esborrament físic i històric anunciat repetidament i executat coherentment per la potència ocupant.
Dos anys després d'eixa crida i tres des del començament de la intensificació del genocidi, el sofriment infligit al Poble palestí seguix més enllà de qualsevol límit humanament suportable. La crueltat de la crisi de fam calculada, l'avanç programat de la neteja ètnica a Cisjordània, les agressions contra l'Iran o Líban i la impunitat amb la qual Israel i els seus socis oficien eixe culte a la mort mostren que el projecte sionista de construir el Gran Israel exterminant qualsevol resistència no és només un projecte israelià. La política de terra cremada no és una anomalia neocolonial a Àsia Occidental sinó el resultat últim de l'expansió supremacista d'Occident. Els governs de les diferents potències, incloent-hi el govern d'Espanya, mantenen i fins i tot obrin nous acords amb Israel.
L'escalada genocida a Gaza evidencia una crisi sistèmica del capitalisme i no pot abordar-se separada d'altres esdeveniments com el segrest del president de Veneçuela, el setge contra Cuba, la invasió del Líban, la guerra contra l'Iran, les execucions extrajudicials o les amenaces al nostre país. Eixa crisi es plasma en l'atac frontal a les institucions del dret internacional i en la substitució —ara explícita— de la dominació mitjançant normes pel recurs a la força unilateral: destruir i exterminar com a únic ethos d'un poder reduït a la seua capacitat d’infringir mort. Hui, en temps de censura, guerra contra les paraules i escalada repressiva, seguim convençudes que el genocidi palestí marca un punt d'inflexió en la historia de la humanitat. Estem més convençudes, no perquè no hi haja hagut o no s'estiguen perpetrant ara mateix altres genocidis, sinó perquè este és el primer genocidi retransmés en directe per víctimes i botxins; perquè visibilitza la responsabilitat i la complicitat europees; perquè la històrica capacitat de resistència del Poble palestí ha desemmascarat la lògica colonial i bèl·lica d'Occident.
Avui, en temps de censura, guerra de paraules i repressió creixent, continuem convençuts que el genocidi palestí marca un punt d'inflexió en la història de la humanitat. Estem encara més convençuts, no pas perquè no s'hagin produït, o no se'n estiguin perpetrant actualment, altres genocidis, sinó perquè aquest és el primer genocidi que es retransmet en directe tant per les víctimes com pels perpetradors; perquè posa al descobert la responsabilitat i la complicitat europees; i perquè la capacitat històrica de resistència del poble palestí ha desemmascarat la lògica colonial i bel·licista de l'Occident.
Vivim en un món en transició ple d'incerteses, paranys i contradiccions, però també davant un fenomen que ens interpel·la: L’Israelització d'Occident i la Palestinització del món.
L'infame i sociòpata rearmament europeu, l'escalada bèl·lica contra Àsia Occidental, les constants amenaces de l'administració estatunidenca a qualsevol govern que moleste els seus “negocis” o s'opose al consegüent saqueig de recursos, la indolència còmplice i corresponsable de la UE amb els seus socis israelians, la manipulació de les “crisis” econòmiques, migratòries i ecològiques per a desestabilitzar governs, terroritzar poblacions i paralitzar la resposta social organitzada, l'entramat del capital anglo-sionista inserit en totes les economies occidentals que condiciona qualsevol decisió política, la feixistització de les polítiques —i les societats— en unes democràcies liberals que tornen a triar orde abans que cultivar justícia... són només alguns trets del moment històric que vivim. El tret fonamental és la producció massiva —i rendible— de cadàvers.
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Esta carta no busca arreplegar firmes. L'acceleració amb la qual caminem cap a la mateixa barbàrie —que molts dels nostres pobles germans del Sud global porten tant de temps patint— ens interpel·la. Us proposem fer un pas més enllà de les accions simbòliques que obligue els nostres governs a abandonar la demagògia i complir amb actes. Us demanem que la difongueu. Que organitzeu reunions i sessions de debat de les quals isquen accions coordinades. Que, prenent com a eix el genocidi palestí, dediqueu més espai i temps juntes a desentranyar les lògiques neoliberals que destruïxen els nostres entorns i tota possibilitat de vida digna. Que este text servisca de catalitzador per a:
- Defendre el dret legítim del Poble palestí a resistir per qualsevol mitjà a la colonització, tal com va exposar la resolució de NNUU 37/43.
- Defendre el nostre dret a defendre els drets del Poble palestí sense ser criminalitzats i acusats d'antisemitisme i/o terrorisme; i així desmuntar la falsa identificació de l'antisionisme amb l'antisemitisme.
- Defendre els nostres propis drets econòmics, socials, culturals i mediambientals en perill d'extinció.
- Defendre el nostre dret a exigir del nostre Estat i les seues institucions un compliment estricte i rigorós de les obligacions dictades pel dret internacional.
- Reflexionar sobre l'íntima connexió existent entre els poders criminals que violen eixos drets allí, els roben ací i es lucren amb això a tot arreu.
Us proposem debatre i coordinar accions sobre les evidències que es van exposar al Tribunal dels Pobles sobre la Complicitat amb el Genocidi Palestí en l'Estat Espanyol (TPCGP-25) durant les sessions celebrades el 28 i 29 de novembre de 2025. Després de sis mesos d'investigació en set àrees temàtiques —empreses, ciència i universitats, educació, cultura, sanitat, esport, mitjans de comunicació, comerç d'armes, tecnologia, repressió...—, el Tribunal dels Pobles va resoldre:
- Que l'extermini del Poble palestí no seria possible sense la col·laboració i/o complicitat de governs, empreses i organitzacions de l'Estat espanyol que obtenen beneficis polítics i econòmics d'esta col·laboració amb Israel;
- Que eixes mateixes empreses i institucions estan implicades en les polítiques d'expulsió, desnonament, contaminació, destrucció d'hàbitats o explotació de persones i recursos al nostre país;
- Que ningú és neutral davant un genocidi i menys encara la ciència, perquè no existix l'equidistància en un món en el qual el principal mecanisme d'obtenció de beneficis és la guerra, la dominació colonial, la destrucció, el saqueig i l'extermini —ací podeu trobar una síntesi de 15 punts per al debat.
*
Sabem que el genocidi palestí no va començar el 7 d'octubre de 2023, però estem convençudes que eixa data ha marcat un punt d'inflexió per a tota la humanitat. Palestina és l'espill que ens mostra el món en el qual vivim. La causa palestina compendia tots els deures i compromisos als quals no podem renunciar sense deixar de ser humans. En eixa causa convergixen els principis d'autodeterminació, llibertat, igualtat, justícia i solidaritat. Eixa causa concentra la història de totes les lluites contra el colonialisme, l'imperialisme i la seua barbàrie.
En la història d'eixe colonialisme en irreversible descomposició, l'arquitectura criminal del sionisme només és “excepcional” per la seua visibilitat, per la seua impunitat i per la valuosa ajuda dels seus ideòlegs, còmplices, col·laboradors i beneficiaris. Israel és l'extrem monstruós de la monstruosa normalitat del capitalisme caníbal, que ja només pot acumular beneficis administrant danys massius amb dosis creixents de sadisme. Amb la seua exhibició de mort, Israel exigix normalitzar i assimilar les mateixes arrels de la lògica del saqueig extractivista: el genocidi, l'ecocidi, el cinisme neoliberal i l'especulació necropolítica. És la pura condensació d'eixa matriu sobirana que ha fet “normal” la necessitat d'esborrar tot senyal de vida palestina —física, química, política, orogràfica, ambiental, arquitectònica, literària, lingüística...— i tota evidència —passada, present i futura— de l'extermini.
En ple segle XXI, contra el culte a la mort d'un projecte capitalista que només promet destrucció perquè ja ha destruït totes les seues promeses anteriors, hem de multiplicar les formes de resistència i la solidaritat internacionalista. La independència no es negocia. L'autodeterminació no es negocia. El retorn no es negocia. La llibertat i la justícia no es negocien. El nostre dret col·lectiu a una vida digna no es negocia. Només es negocia el com. En Palestina ocupada i on siga que estiguem llegint això.
Les elits del planeta han esdevingut sionistes. Les poblacions hem d'esdevindre resistència. La resposta internacionalista arribarà des de cada carrer, cada plaça, cada escola, cada port, cada fàbrica, cada hospital, cada barri, cada cantó, cada racó, cada ribera, cada muntanya.
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El que podem fer
1. La comunitat científica i investigadora ha de conèixer les conseqüències d'establir col·laboracions amb institucions, organismes i empreses israelianes, així com comprometre's a no desenvolupar tecnologia de doble ús per a la guerra o que facilite en qualsevol de les seues dimensions el genocidi del Poble palestí. Discutim, redactem i publiquem comunicats amb estos compromisos.
2. El genocidi palestí seguix. L'apagada mediàtica vol aïllar-nos de tota responsabilitat. Organitzem debats, reunions, exposicions, pòdcasts o qualsevol altra acció per a difondre el que ocorre en estos moments en Palestina. Compartim, comuniquem, socialitzem i actuem.
3. La tecnologia actual permet que trenquem la nostra relació amb el món. Els esdeveniments ens semblen llunyans. Les víctimes es convertixen primer en danys col·laterals, després en números, i el món desapareix dins de les pantalles. Denunciem els biaixos dels algoritmes en relació a la violació dels drets humans de les palestines i els palestins.
4. La burocratització en la qual estan immerses les nostres institucions els permet amagar la seua responsabilitat en la producció de víctimes. Els principis amb els quals diuen regir-se i que s'expressen en una infinitat de normes —estatuts, procediments, reglaments... oculten la falta de principis. Tot el que s'expressa en normes abstractes és “interpretable”. Obliguem les nostres institucions i empreses a comprometre's efectivament amb polítiques de drets humans que es concreten a trencar qualsevol vincle o cooperació amb institucions o empreses israelianes. No ens cansem d'exigir a les oficines de transparència de les nostres institucions la informació deguda sobre les clàusules de drets humans aplicades a Israel.
5. La defensa dels drets humans en Palestina ocupada implica acusacions automàtiques d'antisemitisme. Universitats, organitzacions i persones de la societat civil continuen sent denunciades de manera sistemàtica pel lobby sionista ACOM. Vivim i treballem en institucions cada vegada més insegures per al pensament i la defensa dels valors humans. Cada acte de solidaritat amb Palestina, en defensa dels drets humans o del dret internacional es convertix en un acte “antisemita”. Organitzem i elaborem materials pedagògics que ajuden a defendre'ns d'estes acusacions.
6. Demanem al nostre govern que faça efectiu el reconeixement de l'Estat palestí implicant-se en accions educatives, culturals i jurídiques que protegisquen els drets del Poble palestí.
7. En el nostre lloc de treball, demanem informació sobre les clàusules de contractació per a comprovar si existix alguna empresa o institució implicada amb el genocidi o la violació dels drets del Poble palestí.
8. Sumem-nos activament a les campanyes de boicot als productes i empreses còmplices o beneficiàries de l'apartheid i el genocidi del Poble palestí, de la farmacèutica TEVA a Carrefour, de la química ICL a Inditex.
9. Denunciem, en fi, totes i cada una de les formes de complicitat amb l'Estat genocida. Podeu enviar qualsevol informació sobre la cooperació de les institucions, empreses o organismes espanyols amb el genocidi del Poble palestí a ruxp@tribunaldelospueblos.org
Tot això i molt més, en tot moment i lloc, amb un objectiu just, clar, concret, legítim. La intifada global, cada revolta que clama per una pau amb justícia, la desobediència civil generalitzada... les formes de resistència són infinites. Sabem que pot i deu fer-se més. Fem-ho. Compartim-ho. Fem que arribe a Palestina.
No hi ha pau sense justícia. Contra la barbàrie supremacista. Per un món descolonitzat
🇵🇸
GUTUNA akademiatik mundu deskolonizatu baten alde
Edozein momentutan, edozein leku izan daiteke Gaza
2024ko urriaren 7an, Palestinar Herriaren aurkako genozidio eskaladaren ondorengo urte batean, Palestinaren Aldeko Unibertsitate Sareak (RUxP) deialdi bat argitaratu zuen, gure gobernuari eta erakundeei eskatzeko adierazpenetatik harago joan eta harreman diplomatikoak, komertzialak eta Estatuarekin, Israelgo erakunde eta enpresekin izandako lankidetzak eten zitzatela. Uste genuen nazioarteko zuzenbidea zorrotz betez gero eta apartheid hegoafrikarra desagerrarazteko ezarritako boikot neurrien bidez bakarrik geldiaraz zitezkeela sarraskia, genozidioa, ekozidioa, behin eta berriz iragarritako ezabaketa fisiko eta historikoa, eta potentzia okupatzaileak koherentziaz betearazi.
Deialdia egin eta bi urtera eta genozidioa areagotu zenetik hiru urtera, Palestinako herriari ezarritako sufrimenduak gizatasunez jasan daitekeen edozein mugatatik haratago jarraitzen du. Kalkulatutako gosetearen krudeltasunak, Zisjordaniako garbiketa etnikoaren aurrerapen programatuak, Iranen edo Libanoren aurkako erasoek eta Israelek eta bere kideek heriotzaren gurtza hori egiteko erabiltzen duten inpunitateak erakusten dute Israel Handia edozein erresistentzia suntsituz eraikitzeko proiektu sionista ez dela soilik proiektu israeldar bat. Lur errearen politika ez da anomalia neokoloniala Asiako mendebaldean, baizik eta Mendebaldeko hedapen supremazistaren azken emaitza. Potentzia ezberdinetako gobernuek, Espainiako gobernua barne, Israelekin akordio berriak mantentzen dituzte eta berri batzuk irekitzen dituzte.
Gazako eskalada genozidak kapitalismoaren krisi sistemikoa agerian uzten du, eta ezin da beste gertaera batzuetatik bereizi, hala nola, Venezuelako presidentearen bahiketa, Kubaren aurkako setioa, Libanoren inbasioa, Iranen aurkako gerra, exekuzio estrajudizialak edo gure herrialdeari egindako mehatxuak. Krisi hori nazioarteko zuzenbidearen instituzioen aurkako aurrez aurreko erasoan eta arauen bidezko menderakuntza —orain esplizitua— alde bakarreko indarraren bidez ordeztean islatzen da: suntsitu eta sakailatzea, hiltzeko gaitasunera murriztutako botere baten ethos bakar gisa.
Gaur egun, zentsura, hitzen aurkako gerra eta errepresio eskalada garaiotan, ziur gaude Palestinako genozidioak inflexio puntu bat markatzen duela gizateriaren historian. Konbentzituago gaude, ez oraintxe bertan beste genozidiorik izan ez delako edo egiten ari ez direlako, baizik eta hau delako biktimek eta borreroek zuzenean emandako lehen genozidioa; Europaren erantzukizuna eta konplizitatea ikusarazten duelako; Herri palestinarraren erresistentzia gaitasun historikoak agerian utzi duelako Mendebaldearen logika kolonial eta belikoa.
Ziurgabetasun, tranpa eta kontraesanez betetako trantsizioan dagoen mundu batean bizi gara, baina baita interpelatzen gaituen fenomeno baten aurrean ere: Mendebaldearen israeltzea eta munduaren palestinizazioa.
Europako berrarmatze lotsagarri eta soziopata, Asiako Mendebaldearen aurkako gerra eskalada, administrazio estatubatuarrak bere “negozioak” gogaitzen dituen edo baliabideen arpilatzearen aurka egiten duen edozein gobernuri egiten dizkion etengabeko mehatxuak, EBk bere bazkide israeldarrekin duen axolagabekeria konplize eta erantzunkidea, “krisi” ekonomiko, migratzaile eta ekologikoen manipulazioa gobernuak desegonkortzeko, populazioak izutzeko eta erantzun soziala geldiarazteko, Mendebaldeko ekonomietan ezarritako anglo-sionista kapitalaren sarea edozein erabaki politiko baldintzatzen, justizia landu baino ordena aukeratzen duten demokrazia liberaletan politiken —eta gizarteen— faxistizazioa bizi dugun une historikoaren ezaugarri batzuk baino ez dira. Funtsezko ezaugarria gorpuen ekoizpen masiboa —eta errentagarria— da.
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Gutun honek ez du sinadurak biltzea bilatzen. Basakeria bererantz dihoan azkartasunak —Hego Globaleko gure herri senide askok hainbeste denbora daramate sufritzen— interpelatu egiten gaitu. Ekintza sinbolikoetatik haratago beste urrats bat egitea proposatzen dizuegu, gure gobernuak demagogia alde batera utzi eta ekintzak betetzera behartzeko.
Eskatzen dizuegu zabaldu dezazuela. Antola itzazue bilerak eta eztabaida-saioak, eta horietatik ekintza koordinatuak atera. Ardatz gisa Genozidio palestinarra hartuta, elkarrekin espazio eta denbora gehiago eman ditzazuela gure inguruak eta bizitza duinerako aukera guztiak suntsitzen dituzten logika neoliberalak argitzen. Testu honek katalizatzaile gisa balio dezala honetarako:
- Palestinar herriak kolonizazioari edozein bidetatik aurre egiteko duen eskubide legitimoa defendatzea, NNUU-ren 37/43 ebazpenak adierazi zuen bezala.
- Herri palestinarraren eskubideak defendatzeko dugun eskubidea defendatzea, kriminalizatuak izan gabe eta antisemitismoa edota terrorismoa leporatu gabe; antisionismoak antisemitismoarekin duen identifikazio faltsua deseginez.
- Arriskuan dauden eskubide ekonomiko, sozial, kultural eta ingurumenekoak defendatzea.
- Gure Estatuari eta bere erakundeei nazioarteko zuzenbideak ezarritako betebeharrak zorrotz bete ditzaten eskatzeko dugun eskubidea defendatzea.
- Han eskubide horiek bortxatzen dituzten, hemen lapurtzen dituzten eta horrekin alde guztietan irabazia lortzen duten botere kriminalen arteko lotura estua hausnartzea.
2025eko azaroaren 28an eta 29an egindako saioetan Espainiako Estatuan Palestinako Genozidioarekiko Konplizitateari buruz (TPCGP-25) Herrietako Auzitegian azaldu ziren ebidentzien inguruko ekintzak eztabaidatu eta koordinatzea proposatzen dizuegu. Sei hilabetez zazpi arlo tematikotan ikertzen aritu ondoren —enpresak, zientzia eta unibertsitateak, hezkuntza, kultura, osasuna, kirola, komunikabideak, armen salerosketa, teknologia, errepresioa…—, Herrien Auzitegia ebatzi zuen:
- Herri palestinarraren sarraskia ez litzateke posible izango espainiar Estatuko gobernuen, enpresen eta erakundeen laguntzarik eta/edo konplizitaterik gabe onura politiko eta ekonomikoak lortzen badituzte Israelekin duten elkarlan horretatik;
- Enpresa eta erakunde horiek gure herrialdeko pertsonak eta baliabideak kanporatzeko, botatzeko, kutsatzeko, habitatak suntsitzeko edo ustiatzeko politiketan parte hartzen dutela;
- Inor ez dela neutrala genozidio baten aurrean eta are gutxiago zientzia, ez baitago distantziakidetasunik irabaziak lortzeko mekanismo nagusia gerra, menderatze koloniala, suntsipena, arpilatzea eta sarraskia den munduan —hemen eztabaidarako 15 puntuko sintesia aurki dezakezue.
Badakigu Palestinako genozidioa ez zela 2023ko urriaren 7an hasi, baina ziur gaude data horrek inflexio puntu bat markatu duela gizateria osoarentzat. Palestina da bizi garen mundua erakusten digun ispilua. Kausa palestinarra gizaki izateari utzi gabe uko egin ezin diegun betebehar eta konpromiso guztiak konpentsatzen ditu. Kausa horretan bat egiten dute autodeterminazio, askatasun, berdintasun, justizia eta elkartasun printzipioek. Kausa horrek kolonialismoaren, inperialismoaren eta haren basakeriaren aurkako borroka guztien historia biltzen du.
Atzera bueltarik ez duen kolonialismo horren historian, sionismoaren arkitektura kriminala “salbuespenezkoa” da bere ikusgarritasunagatik, inpunitateagatik eta bere ideologo, konplize, kolaboratzaile eta onuradunen laguntza baliotsuagatik. Israel kapitalismo kanibalaren normaltasun izugarriaren mutur munstroa da, eta jada etekinak pilatu besterik ezin du egin kalte masiboak administratuz, gero eta sadismo-dosi handiagoekin. Bere heriotza erakustaldiarekin, Israelek eskatzen du arpilatze estraktibistaren logikaren sustrai berak normalizatu eta barneratzea: genozidioa, ekozidioa, zinismo neoliberala eta espekulazio nekropolitikoa. Matrize subirano horren kondentsazio hutsa da, zeinak “normal” bihurtu baitu palestinarren bizi-seinale oro —fisikoa, kimikoa, politikoa, orografikoa, ingurumenekoa, arkitektonikoa, literarioa, linguistikoa…— eta sarraskiaren ebidentzia oro —iraganekoa, oraingoa eta etorkizunekoa— ezabatzeko beharra.
XXI. mendean bete-betean gaudela, suntsiketa besterik agintzen ez duen proiektu kapitalistaren heriotzaren gurtzaren aurka, aurreko promesa guztiak suntsitu dituelako, erresistentzia moduak eta elkartasun internazionalista biderkatu behar ditugu. Independentzia ez da negoziatzen. Autodeterminazioa ez da negoziatzen. Itzulera ez da negoziatzen. Askatasuna eta justizia ez dira negoziatzen. Bizitza duina izateko dugun eskubide kolektiboa ez da negoziatzen. Bakarrik negoziatzen da nola gauzatu. Palestina okupatuan eta hau irakurtzen ari garen leku guztietan.
Planetako eliteak sionista bihurtu dira. Populazioak erresistenteak izan behar gara. Erantzun internazionalista kale bakoitzetik iritsiko da, plaza bakoitzetik, eskola bakoitzetik, portu bakoitzetik, fabrika bakoitzetik, ospitale bakoitzetik, auzo bakoitzetik, izkina bakoitzetik, txoko bakoitzetik, ertz bakoitzetik, mendi bakoitzetik.
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Egin dezakeguna
1. Komunitate zientifiko eta ikertzaileak Israelgo erakunde, organismo eta enpresekin lankidetzak ezartzearen ondorioak ezagutu behar ditu, baita Palestinako Herriaren genozidioa eta gerrarako erabilera bikoitzeko teknologia ez garatzeko konpromisoa hartu ere. Konpromiso hauekin eztabaidatu, idatzi eta argitara ditzagun komunikatuak.
2. Palestinar genozidio jarraitzen du. Itzaltze mediatiko honek isolatu egin nahi gaitu ardura orotatik. Antola ditzagun eztabaidak, bilerak, erakusketak, podcastak edo beste edozein ekintza, Palestinan une honetan gertatzen ari dena hedatzeko. Partekatu, komunikatu, sozializatu eta jardun dezagun.
3. Gaur egungo teknologiari esker, munduarekin dugun harremana eten dezakegu. Gertakariak urrutikoak iruditzen zaizkigu. Biktimak albo-kalte bihurtzen dira lehenik, gero zenbaki, eta mundua desagertu egiten da pantailen barruan. Sala ditzagun algoritmoen alborapenak palestinarren giza eskubideen urraketari dagokionez.
4. Gure instituzioak nahastuta dauden burokratizazioari esker, biktimen ekoizpenean duten erantzukizuna ezkutatu dezakete. Beren burua arautzeko erabiltzen dituzten printzipioek eta adierazten direla arau askotako bat batean —estatutuak, prozedurak, erregelamenduak...— printzipioen falta ezkutatzen dute. Arau abstraktuetan adierazten den guztia “interpretagarria” da. Gure erakundeak eta enpresak giza eskubideen politikekin konpromisoa hartzera behartzen ditugu, Israelgo erakunde edo enpresekiko edozein lotura eteten. Ez gaitezen nekatu gure erakundeetako gardentasun bulegoei Israeli aplikatutako giza eskubideen klausulei buruzko behar bezalako informazioa eskatzeaz.
5. Palestina okupatuan giza eskubideen defentsak antisemitismo salaketa automatikoak dakartza. Lobby sionista ACOMek unibertsitateak, erakundeak eta gizarte zibileko pertsonak modu sistematiko batean salatzen izaten jarraitzen dute. Gero eta segurtasun gutxiagoko erakundeetan bizi gara eta lan egiten dugu, pentsamendu eta giza balioen defentsa egiteko. Palestinarekiko elkartasun ekintza bakoitza, giza eskubideen edo nazioarteko zuzenbidearen defentsan, ekintza “antisemita” bilakatzen da. Akusazio horietatik defendatzeko material pedagogikoak antola eta egin ditzagun.
6. Eska diezaiogun gure gobernuari Palestinako Estatuaren aitortza eraginkorra izan dezala, Palestinako Herriaren eskubideak babesten dituzten hezkuntza, kultura eta lege ekintzetan inplikatuz.
7. Gure lanpostuan, eska dezagun kontratazio-klausulei buruzko informazioa, genozidioarekin edo Palestinako Herriaren eskubideen urraketarekin zerikusia duen enpresa edo erakunderen bat dagoen egiaztatzeko.
8. Murgildu gaitezen aktiboki apartheidaren eta Palestinako genozidioaren konplize edo onuradun diren produktu eta enpresei boikot kanpainetan, TEVA farmazeutikatik Carrefourrera, ICL kimikatik Inditexera.
9. Sala ditzagun, azken batean, genozida den estatuarekiko konplizitate modu guzti guztiak. Espainiako erakunde, enpresa edo organismoek Palestinako herriaren genozidioarekin duten lankidetzari buruzko edozein informazio bidal dezakezue ruxp@tribunaldelospueblos.org helbidera.
Hori guztia eta askoz gehiago, une eta leku guztietan, helburu justu, argi, zehatz, zilegi batekin. Intifada globala, justizia duen bakearen alde oihukatzen duen errebolta bakoitza, desobedientzia zibil orokortua… erresistentzia moduak amaigabeak dira. Badakigu gehiago egin daitekeela eta egin behar dela . Egin dezagun. Konpartitu dezagun. Palestinara irits dadin lor dezagun.
Ez dago bake justiziarik gabe. Basakeria supremazistaren aurka. Mundu deskolonizatu baten alde.
🇵🇸